Capítulo 20
Elena llegó a la empresa casi corriendo, los tacones golpeando apresurados el piso de mármol. Pasó por la puerta giratoria sin ni siquiera mirar al guardia, murmurando un “buenos días” que sonó más como una disculpa al universo.
Aceleró el paso por el pasillo, esquivando a dos personas, casi chocando con otra.
— ¡Disculpa! —dijo automáticamente, sin mirar atrás.
Al doblar el pasillo hacia su oficina, el estómago se le hundió. Alguien estaba sentado en su escritorio.
Una mujer. Joven