La luz dorada de la mañana caía sobre los ventanales del despacho Suárez, un espacio donde la elegancia se mezclaba con la frialdad. Paredes de madera oscura, estanterías repletas de libros de leyes y contratos, y en el centro, una mesa de cristal donde reposaba el documento que sellaría el destino de dos familias.
Greeicy estaba sentada frente a Dylan, con las piernas cruzadas y una expresión de indiferencia que desentonaba con la solemnidad del momento. Llevaba jeans ajustados, una blusa blan