Armando toco la puerta de madera, sin Paola, ni Ivette en casa la sentía muy grande para él, así que había decidido que esos días no los pasaría solos, tenía tantas mujeres que estarían gustosas de recibirlo en su casa y en su cama.
Pero él quería a una, y fue a buscarla, toco una y otra vez la puerta, sin obtener que está se abriera, si tenía que quedarse toda la noche tocando lo haría, pero quería estar de nuevo en sus brazos, revivir las veces que fueron felices en la cama, recordar lo bien