Las palabras del médico hicieron eco en la cabeza del empresario, por un momento pensó que estaba soñando, que esa esperanza solo estaba pasando en su sueños.
El hombre quería pellizcarse para asegurarse que estaba despierto, creyó que era exactamente lo que quería escuchar, y que por eso no era real.
— ¿Me está tomando el pelo? Usted dijo... Dijo que la nena había dejado de respirar, pero ahora... — Alejandro, apenas podía hablar, estaba cansado, no había dormido nada, y sus preocupacio