El empresario que perdió el amor de Andreina, por serle infiel y mentirle, no era un buen hombre, pero había resultado ser un buen padre, su hija había despertado por fin ese corazón egoísta y falto de empatía.
El CEO, se había propuesto darle lo mejor en la vida a esa niña que era una extensión de él a pesar de tener una madre tan detestable, psicópata y malvada, la nena era inocente, estaba indefensa, era frágil como una pequeña rosa, y suave como un algodón.
— !Esta bien, me voy, per