Dulce luna de miel.
Una vez dicho eso el hombre se dió la vuelta y dió la espalda a Carolina Minelli, ella no se quedó callada y le advirtió que iba a pelear por la custodia de la niña, que no se iba a quedar con ella.
— ¡Marco, la ley me protege, voy a ganarte la custodia de Mia, no vas a salirte con la tuya, no me vas a vencer!
— Haz lo que quieras, pelea, grita, llévame a los medios o a un tribunal, te garantizo Carolina, que la hija que despreciaste y rechazaste apenas al nacer, nunca la vas a recuperar