Un padre viendo nacer a su hijo.
La sala de expulsión estaba iluminada por luces blancas intensas y el sonido constante de los monitores cardíacos llenaba cada rincón del lugar.
El ambiente olía a antiséptico, a nervios y a expectativas contenidas.
Y en medio de todo aquello, Marco Cienfuegos, permanecía al lado de Lauren, sin separarse de ella ni un solo segundo.
El empresario todavía llevaba puesto el elegante reloj de lujo que jamás se quitaba… Aunque ahora sus manos estaban ligeramente frias mientras sostenía la de