El primer baile de los esposos.
La noche había caído por completo sobre la villa Rodríguez.
Miles de luces doradas colgaban entre los árboles centenarios del jardín, balanceándose suavemente con la brisa.
Las lámparas de cristal reflejaban destellos cálidos sobre los senderos de piedra, mientras el aroma de las rosas blancas llenaba el ambiente.
Parecía un sueño.
Un cuento de hadas hecho realidad.
Y en el centro de aquel escenario mágico estaban ellos.
Raymundo y Alondra.
Marido y mujer.
La orquesta comenzó