Un niño nochero.
Esa noche, Mia, fue a dormir a la casa de la familia Rodríguez. Andreina se había comprometido a cuidarla, así que la niña dormiría en el cuarto de Alondra.
En la villa, apenas terminaron de cenar. La molestia en el pequeño heredero era más que evidente.
— Liam, ¿Qué te sucede? Casi no comiste postre. — La madre le preguntaba a su retoño.
— Mm... Mama, papá dice que Mia, no puede dormir en mi habitación, ¿Que tiene de malo que duerma en mi cama? Yo puedo hacerle espacio y prestarle una