Solo lo amo a él.
Andreína, no supo en qué momento pasó, pero Marco, le dió una bofetada que le hizo girar el rostro. La mejilla le ardía, subió su mano para tocarse y aminorar el dolor.
El CEO Cienfuegos, lejos de arrepentirse por haberla agredido, le comenzó a gritar en la calle.
— ¡Aún si fuí infiel, tú no tenías por qué hacerme cornudo, eso no lo hace una mujer decente! ¡Tú eras mi mujer! ¿Cómo te atreves a acostarte con otro hombre?
La imágen del empresario que gritaba descontrol y dolor. Llamaba l