Solo asco y desprecio siento por el.
Carolina fue bajada de la patrulla con dificultades, ella quería trato preferencial, no entendía que en ese momento no era más que una acusada.
— ¡Quitenme las esposas, no soy una delincuente, quiero hablar con su superioridad!
La pelirroja iba bien vestida, su ropa cara no pasaba desapercibida por los uniformados, pero ellos tenían órdenes de tratarla como a una ciudadana más, nada de favoritismos, no le darían ningún trato especial.
En la sala, se encontraban un juez, abogados, la a