Matando los sueños de Andreina.
El rostro de Carolina, ya feo y amoratado por los golpes. Lucia mucho peor aún con esa mirada de odio, de celos.
Si los ojos son el reflejo del alma, el alma de la directora de proyectos, era oscura, mezquina, y todo el mundo en la sala lo estaba viendo.
— Responde lo que te pregunté, Carolina, ¿Sabías de mi relación con Andreina, cuando comenzaste a coquetearme?
— Por supuesto que lo sabía, si no por qué se tomaría la molestia de enviarme fotos tuyas con ella cenando, paseando, y de