Los celos de Andreina.
El hombre abrió los ojos de una sola vez, su esposa parecía estar poseída, ella por lo general con una sola vez que hacían el amor ella se quedaba profundamente dormida, y no despertaba hasta el día siguiente diciendo que le dolía todo el cuerpo.
El empresario tenía que asegurarse de que Andreina, tomara analgésicos para sentirse mejor, las piernas le quedaban adoloridas, parecía que había corrido un maratón, pero ahora ella quería... Más.
— Querida quieres que te bese, ¿No estás cansada?