Un hermano viene de vacaciones.
Al ver que su esposa no abría la puerta, Alejandro, regresó con un juego de llaves y pudo entrar por fin al sanitario.
Andreina estaba sentada en el piso con las rodillas recogidas. Apenas levantó la mirada, se encontró con los penetrantes ojos grises de su marido.
El CEO vió enrojecidos los azules ojos de su mujer, eso no le gustó para nada. El se había prometido cuidarla, sobre todo ahora que estaba embarazada.
— ¿Por qué no quieres hablar conmigo? No he hecho nada mal, si hubo alguie