La cita para Andreina.
La noche había caído con una quietud engañosa sobre la ciudad. Desde el ventanal de su pintoresca pequeña villa, Valeria observaba las luces titilar como si fueran cómplices silenciosas de lo que estaba a punto de hacer.
En sus manos sostenía su teléfono con fuerza, repasando una y otra vez el mensaje que había enviado horas antes a Andreina, la maldita esposa del hombre que amaba desde siempre.
“Necesito hablar contigo. Es sobre Alejandro. Tengo pruebas. Si no vienes, las usaré.” "Si le