El extraordinario Valerio.
Después de que pasara un mes y comprobaran que Franchesca, no estaba embarazada, Valerio y la ojiverde decidieron que se conocerían mejor antes de decidir si querían tener una relación más seria, pero él la visitaba a menudo en su departamento.
Franchesca permanecía en el sofá sentada con Bianca acurrucada en su regazo. La gata ronroneaba suavemente, ajena, o tal vez no tanto a la tensión que se estaba tejiendo alrededor de su dueña.
Valerio la observaba desde unos pasos de distancia.