Juntos, siempre juntos.
Desde que Valeria había salido de la villa Rodríguez, con su madre, no había desaparecido. Al contrario, su ausencia se había convertido en una presencia más invasiva que nunca.
Mensajes, llamadas perdidas, fotos antiguas enviadas a deshoras… Recuerdos que no eran solo de Alejandro, sino de una vida compartida antes de que Andreina, existiera en su historia.
“Nos criamos juntos” había escrito Valeria en uno de sus mensajes. “¿De verdad crees que puedes borrar eso?”
Ese mensaje había si