En la habitación de Marco Cienfuegos.
El CEO, recogió sus cosas, sus lentes ahumados, su laptop, y el celular.
— Señores, me ha surgido una emergencia demasiado urgente, un moribundo me quiere quitar a mi esposa inspirándole lástima, pero a mí me da lo mismo si muere o vive.
— Vaya sin preocupación CEO Rodríguez, que ese moribundo no se salga con la suya. Si tanto quiere morir que se vaya al infierno, o que peleé limpio.
— Derrotelo, que no le quede duda que usted es el hombre al que su esposa ama, ese oportunista no merece