Los hechiceros oscuros permanecieron inmóviles, sus figuras envueltas en sombras, observando a Lucian con una calma inquietante. La luz que emanaba de su bastón, aunque poderosa, no parecía afectarlos en absoluto. Lucian sintió una punzada de incertidumbre en su corazón; sabía que algo estaba mal.
El líder de los hechiceros oscuros dio un paso adelante, su voz resonando con una frialdad que caló hasta los huesos de Lucian.
—Tu luz es fuerte, pero carece de la voluntad necesaria para herirnos —d