Lucian y Eldric aún estaban absortos en la revelación de la talla cuando un ruido sordo retumbó a través del claro. El sonido provenía de la espesura del bosque, seguido de un grito agudo. Los lobos de la manada de Lucian se tensaron, sus orejas girando en dirección al sonido, sus cuerpos preparados para cualquier amenaza. Antes de que pudieran reaccionar, una figura salió disparada de entre los árboles, moviéndose a una velocidad increíble.
La criatura se lanzó hacia ellos con una agresividad