Con el primer rayo de sol asomando entre las copas de los árboles, Lucian se preparó para dejar la pequeña aldea. La noche había sido larga y tensa, con los aldeanos aún recelosos y vigilantes. A pesar de las palabras de Aldric, Lucian sentía la necesidad de moverse rápido, de continuar su viaje antes de que más dudas surgieran entre los habitantes del lugar.
Con su bastón firme en la mano y las vestiduras de hechicero aún sobre sus hombros, Lucian se dirigió hacia la salida de la aldea. El air