Capítulo 12. Maletas y realidades
FERNANDA
El cheque en mis manos era real. La tarjeta de embarque que me dio el director legal, Elías, también. Pero el hecho de que mi vida entera, mi caos y mi historia tuvieran que ser empacados y enviados a Atenas en un par de horas, me hizo sentir que había firmado mi propia orden de desalojo.
Llegué a mi departamento sintiéndome drogada por la adrenalina pura. Las intensas cuarenta y ocho horas que había pasado fingiendo un romance idílico con Alexander bajo la lluvia de Xochimilco y el so