Capítulo 13. Top secret
ALEXANDER VASILAKIS
El espacio de mi jet privado estaba diseñado bajo un principio estricto: la eliminación absoluta de variables ruidosas. Todo, desde la disposición simétrica de las tazas de porcelana de diseño hasta la alineación exacta de los asientos de cuero beige, respondía a un estándar de control riguroso. O al menos así había sido hasta que la Señorita García abordó con sus tenis neón de alebrijes.
Llevábamos tres horas de vuelo sobre el Atlántico y mi cabina ya registraba un aumento