Mundo ficciónIniciar sesiónALEXANDER VASILAKIS
Si el centro de la ciudad había desafiado mi cordura, el sur de la metrópoli estaba a punto de destruirla por completo.
Eran las cuatro de la tarde cuando la camioneta blindada se detuvo en el embarcadero de Xochimilco. El cielo, que por la mañana había sido un lienzo despejado, ahora se pintaba de un gris plomizo y denso, cargado con la inconfundible promesa de una tormenta de verano. Observé los canales de agua turbia donde flota







