Pensando que él debía estar criticando su falta de modales, Kylie se metió un bocado grande de arroz, luego enderezó la espalda y empezó a comer más despacio.
Comenzó a servirse pequeñas porciones, a llevar la comida a la boca con delicadeza y hasta a masticar de forma consciente.
Pero era tan difícil fingir ser una dama.
Aguantó tres minutos antes de volver a comer a su ritmo habitual.
Qué demonios, a ella no le gustaba él.
¿Por qué tendría que intentar complacerlo?
Ella era como era.
Después