En el estudio, Lucas volvió a oírlos discutir. Pupu estaba esperando cerca. William empezó a hablar otra vez. Lucas se sintió perdido con su conversación, así que intervino:
—Oigan, creo que ya me voy. Ustedes dos deben practicar sus líneas.
Cuando se quedaron solos, William empezó a preguntarle a Kylie:
—¿Qué te pasa últimamente?
—No es asunto tuyo. Mi vida privada no tiene nada que ver contigo —le espetó ella.
—Oh, suenas muy afectada, ¿eh? ¿Qué ocurre, cariño? —preguntó William.
—¡Dije que dejes de preguntar! —su voz estaba cargada de rabia.
—Está bien, como quieras —replicó William con brusquedad.
Antes de que William y Kylie pudieran empezar a practicar sus líneas, necesitaban que Pupu se fuera. Kylie miró al perro y dijo:
—Pupu, sé un buen chico. Tengo que trabajar, y tú tienes que irte.
Pupu no se movió. Se quedó donde estaba y miró a Kylie con desafío. Kylie siempre había creído que se consigue más con miel que con vinagre, así que se aseguró de que nadie estuviera mirando y l