Su rostro estaba inmóvil, perfecto como siempre, y una pequeña sonrisa serena se formó en sus labios, como solía ocurrir cuando hablaba con el amor de su vida.
—Gracias —respondió Kylie con sencillez, bajando la cabeza con vergüenza aunque sabía que nadie la estaba escuchando.
—¿Pensé que hoy tenías una reunión? —preguntó Kylie mientras revisaba su reloj de pulsera, un Rolex que Ethan le había regalado en su cumpleaños.
—Sí, pero tú eres más importante que mi trabajo.
Kylie volvió a sonrojarse