Azura
El silencio en los aposentos reales solo era interrumpido por la respiración acompasada de mi hermano Lyam y el llanto ahogado de Lira, su compañera. Verlos así me partía el alma, pero también alimentaba un fuego negro que amenazaba con calcinar todo a mi alrededor.
Grayson, mi esposo, mi Rey y mi único compañero destinado, se mantenía a mi lado como una roca. Su mano grande y cálida apretaba mi hombro, infundiéndome esa fuerza Alfa que ahora, mezclada con mi sangre Licán, se sentía como