Hasta ese instante, las lágrimas se acumularon en mis párpados y me solté a llorar. Estúpidamente había tenido esperanzas en mi subconsciente de que quizá lo de la sangre fue una simple hemorragia y una amenaza de aborto.
Y ahora que todo estaba confirmado, no quería aceptarlo, pero me dolió muchísimo.
Me dejaron llorar durante diez minutos e incluso la enfermera pidió salir de la habitación para prepararme algo caliente para beber y tranquilizarme.
—El sujeto se llama Noah Birdwhistle y lógic