—Perdóname…
—Perdóname a mí por no haber podido estar ahí para cuidar de ti y de Tessa.
—Te enviaré la dirección en mensaje, pero por favor, ven con cuidado.
Tras terminar la llamada, detuve un taxi y me fui rumbo al hospital en donde mi hermana estaba.
Ya era de tarde, y aunque aún faltaba para el atardecer, estaba oscuro por las nubes grises.
Cuando llegué, encontré a Alessandro Santoni esperándome en el estacionamiento. Le pagué al taxista y corrí a alcanzarlo.
Le di un abrazo efusivo por