Entorné los ojos, incapaz de creerlo.
—No es posible, tú encajas más en eso.
William se encogió de hombros.
—No me creas si no quieres, total, yo lo conozco bien y sé de lo que hablo.
—¿Y dónde quedaron los miembros de su grupo de agresores?
—Con el paso de los años, comprendieron que no podían pasar su vida siguiendo a mi primo como perros falderos, además de que Barnaby cortó comunicación con todos ellos al entrar a la universidad.
—Supongo que esos chicos también son de la alta sociedad, ¿n