Desde hacía años que dejó de importarme su frivolidad, mezquindad e indiferencia, pero ahora era personal porque no solo estaba metiéndose a juzgar a gente ajena, sino a mi esposa. A Tessa Morgan. A la madre de mis hijos. A la chica que yo estaba comenzando a amar y no iba a tolerar ni permitir que nadie de mi familia se metiera con ella hasta acorralarla como hicieron con Jane.
—En vista de que tu hermana está bien, me retiro. Mantenme informado de cualquier anomalía—dijo.
Me dio una fría palm