Y para sellar la unión, él se limitó a besarme en la mejilla. ¡Le agradecí infinitamente que lo hiciera ahí y no en la boca como en la cena con sus padres! No obstante, mi teléfono comenzó a sonar. Me disculpé un momento mientras la familia se cernía alrededor de Barnaby y salí a la calle.
Ni siquiera vi el nombre en la pantalla, solo contesté. Tenía demasiados nervios e incluso esa llamada había sido una buena salida y respiro de lo que acababa de hacer.
—Te ves muy hermosa con ese vestido ca