—William Flynn, un placer conocerte, Tessa Morgan—volvió a repetir mi nombre con amabilidad y cargado de veneno. Era obvio que quería destrozarme ahí mismo.
Alcanzó la mano que tenía libre con la intención de besarla, pero Barnaby, en un momento de adrenalina, apartó su mano de la mía con brusquedad.
—No la toques—ladró y lo fulminó con repugnancia. Dios. La relación entre ellos era peor de lo que pensé.
—Lo siento, solo quería ser amigable—William se burló.
—Mejor sentémonos, la cena ya está