Chris supo que algo estaba mal en el momento en que su puerta se abrió sin tocar.
Allen nunca entraba en la oficina de nadie sin avisar.
Excepto cuando quería control. Chris levantó la vista de su escritorio lentamente.
Allen estaba allí, tan tranquilo como siempre. Traje perfecto, corbata recta. Expresión ilegible.
“¿Tienes un minuto?” preguntó Allen. No era realmente una pregunta.
Chris se recostó en la silla. “Ya estás dentro.”
Allen entró y cerró la puerta con suavidad detrás de él. Un clic