Las manos de Mia estaban temblando.
El tipo de temblor silencioso. Las yemas vibrando. Las uñas marcando medias lunas en la palma.
"Sal de aquí."
Allen ni siquiera parpadeó. Estaba de pie cerca de la mesa del comedor como si acabara de entrar a una reunión que le aburría. Aún con el abrigo puesto, hombros rectos, calmado.
"De verdad no has cambiado," dijo con ligereza, mirando alrededor del apartamento. "Sigues siendo impulsiva. Sigues reaccionando en lugar de pensar."
El aliento se le atascó e