Punto de vista de EscarlataEl sol de la mañana apenas asomaba cuando Sara entregó mi tercera carta. Observé a Luciano mientras la tomaba de su buzón con manos temblorosas.
Había pasado toda la noche en vela, caminando inquieto por nuestra habitación, atormentándose con recuerdos. Ahora se dejaba caer en la silla de su oficina mientras desdoblaba el papel con cuidado.
—Mi querido Luciano:
—Mientras escribo, siento que no me queda mucho tiempo. Cada día es precioso ahora, y lo único que quiero es