Al ver al grupo frente a él, la postura agresiva de Damián finalmente se relajó.
—Ancianos, ¿por qué han venido aquí?
Los ancianos lo ignoraron por completo. Sus miradas se dirigían con alegría hacia la luz que emanaba de mi pecho.
—Hija de la Luna… la Diosa Lunar finalmente ha bendecido a nuestra manada…
El asombro se dibujó en el rostro de Damián. La leyenda decía que la Diosa Lunar enviaba a una Hija de la Luna a las manadas que favorecía. Aquella elegida estaba destinada a conducir a la mana