Una semana había pasado.
Damian seguía tendido en la UCI, sin abrir los ojos. Su cuerpo aún estaba cubierto de vendas y tubos; el monitor era la única señal de que seguía vivo.
Muchos habían venido a visitarlo: los ancianos de la manada, algunos viejos aliados, incluso miembros del White Pack que en el pasado lo habían desafiado. Todos llegaban con rostros sombríos, murmurando fuera de la sala, preocupados pero con la esperanza latente.
Ese día, Morgan White, el padre de Damian, finalmente apar