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En medio del fuego cruzado, avanzo con los Caveiras, barriendo el terreno con ráfagas de fusil. Cada disparo, un cuerpo que cae, un gusano menos en el mundo. No hay tiempo para pensar, solo para actuar. El instinto asesino me guía.
La adrenalina me ciega, la furia me posee. Soy una máquina de guerra, implacable y eficiente. No siento miedo, no siento dolor. Solo el placer sádico de ver a estos gusanos agonizando, suplicando misericordia.
Un traficante surge de un callejón, con un fusil AK