—Estaba acostando a Bruninho —repito, con la voz firme.
—Mira el tiempo que has tardado —dice él, con la voz cortante. —Ya es casi medianoche, y has desaparecido. Te he buscado. Mamá dijo que habías ido a acostar a Bruninho. Hasta ahí, bien. He vuelto a buscarte, nadie te ha visto, nadie sabía. ¿Quieres que piense qué?
—He ido a acostar a Bruninho —explico, con la voz paciente. —Con el ruido, le ha costado dormir. Después de que se ha dormido, me he quedado un rato más y he decidido bajar ahora