—Romántico es mi polla en tu boca —responde él, con la voz maliciosa. —Eso sí es romántico.
—Vaya, amor —digo, con la voz fingiendo indignación.
Me da un beso, y salimos del cuarto. Bajamos las escaleras y vamos a la zona de la piscina, donde va a ser la fiesta. Llegamos, y todo está perfecto. Las luces de colores, la mesa con dulces y salados, la música animada. Bruninho viene corriendo hacia nosotros, y ya empiezan a llegar los invitados.
Quien llega viene a saludar a Davi y darle la enhorabu