La explosión devasta la fachada. Pedazos de ladrillos y cuerpos vuelan por todas partes. Entramos barriendo el humo. Buscamos la tal habitación falsa por todas partes y encuentro un armario de madera desalineado del rodapié.
— ¡Saquen este puto armario de aquí ahora! —ordeno.
Los hombres tiran del mueble y revelan la trampilla de metal.
— Entren por la habitación. Yo me quedo al acecho en la salida trasera —ordeno.
Me posiciono en el pasillo exterior. Como había previsto, la tapa de la trampill