Dafne miró a su alrededor con curiosidad. Todo estaba oscuro y se encontraban en la entrada de un pequeño pueblo. Preguntó:
—¿Dónde estamos? ¿Por qué vinimos aquí?
Hans le ordenó:
—Quédate en el coche, tenemos algo que hacer aquí.
Dicho esto, Hans y Rodrigo salieron del coche y entraron al pueblo. Dafne se asomó por la ventana y los observó alejarse, sintiendo una extraña sensación de inquietud.
Hans le había dicho que estaban en un viaje de negocios, pero habían llegado a ese apartado pueblo.
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