“Venderse el cuerpo” … Qué palabras ofensivas…
El rostro de Dafne se puso completamente pálido, mientras que el ambiente en el coche se volvía aún más tenso. Darío intentó aliviar la situación:
—Bueno, entonces nos reuniremos la próxima vez cuando tengas tiempo.
Sin embargo, la tensión no disminuyó, siempre había una gran distancia entre Dafne y Hans. En ese momento, el teléfono móvil de Dafne sonó. Era una llamada de Celia, quien dijo:
—Esperanza ya está bien. Hemos regresado a la capital. ¿Dón