Sin embargo, Darío no era tonto. Las palabras de Inés dejaban demasiados vacíos.
—Cómo lo sabes? ¿Por qué fuiste al sanatorio? Ni siquiera conozco a la madre de Dafne, ¿cómo la conoces tú? —pregunto Darío.
Inés evitó su mirada, sintiéndose culpable. Bajó la cabeza y, temblorosa, dijo:
—Yo... fui al sanatorio para visitar a la madre de Hans. Quería que Hans sintiera algo por mí. Creía que empezar por su madre sería más fácil. Darío, en serio solo fui a visitar a Rocío, y no hice nada más... ¡Tien