No quería volver a caer en el abismo de la traición. Cualquiera podía traicionarle, excepto... Dafne.
Porque Dafne había cruzado la barrera que él había construido en su corazón. Él había abierto por completo su mundo para ella. Fue ella quien cerró esa puerta con sus propias manos. Y ahora, él no quería abrir esa puerta a nadie de nuevo.
—Dafne Vera, suéltame —dijo fríamente, pero sus palabras no la asustaron.
Dafne cambió de posición. Se puso de puntillas frente a él y sus labios rojos y húmed