Cuando llegaron al coche, Dafne dudó un poco en si debería subir. Esperanza, que ya estaba dentro del coche, le gritó:
—¡Mamá, súbete, hace mucho calor afuera!
Dafne echó un vistazo a Hans y el hombre insinuó:
—Súbete al coche primero, y hablaremos cuando lleguemos al Residencial Elíseo.
Dafne subió al coche y se sentó en el asiento, sintiéndose inquieta durante todo el trayecto. Esperanza le agarró la mano y le preguntó:
—Mamá, ¿adónde vamos? ¿Vamos a casa de papá?
—Sí.
—Pero no he traído a Pat