Capítulo 212
Cuando Hans llegó a la villa, ya era las diez por la noche.

En la villa, solo se encendió una pequeña lámpara de noche. De repente, una figura pequeña salió de la puerta corriendo hacia él y le abrazó las piernas.

—¿Esperanza? —dijo Hans mientras acariciaba la cabecita de la niña.

Esperanza levantó la cabeza y dijo con tristeza:

—Papá, creía que tú tampoco volverías…

—No digas tonterías. Papá nunca te abandonaré.

—Mamá también dijo eso, pero ella me abandonó. Papá, por favor, no hagas tonterías
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