POV de Diego
El peso del momento era innegable mientras caminaba por el pasillo hacia mi oficina. Cada paso parecía tener un propósito, cada uno resonando más fuerte que el anterior. Mis pensamientos corrían, pero mi expresión permanecía firme, determinada. El juego en el que estaba a punto de entrar ya no era solo cuestión de negocios; ahora era algo personal. Dave había cruzado una línea, y las apuestas nunca habían sido tan altas.
La puerta de mi oficina chirrió ligeramente cuando la empujé.